odio
Me odio, siempre ha sido así, nunca a cambiado esa forma de amarme a mi mismo. El odio es el sentimiento que refleja lo que por mi siento, es algo que me diferencia del resto. Todo el mundo odia, pero odia a alguien ageno, sin embargo; yo siento odio hacia mi mismo, hacia mis propios intereses...
Pero no os alegreis, pues errareis; pues os odio cual marxista al nacional-socialista, cual amanecer al ocaso, cual bautizo al sepelio... Puede que por mi sienta un odio inexpulnable, pero de su furia no os librais; nadie sale airoso de los objetivos de mi odio. Juro que algún día lamentareis vuestros errores, lamentareis lo sucedído. Tal vez no lo veais, puede que ni siquiera os desvele mi rostro en vuestros deshapacibles sueños.
Ya que vuestro alma me pertenece, os haré sufrir en sueños, antes de sufrir en vida, pues los sueños no se diferencian de la realidad, pues pueden llegar a ser similares, el dolor se puede transformar en real transmitido por el terror de una pesadilla...
Exacto, eso es lo que soy para vosotros, una pesadilla consumida por su odio. Un alma errante envuelta en llamas. Creerme, no os lo pido, os lo aconsejo; algún día volveré en la realidad, y será el comienzo de mi venganza: cesaran las risas y comenzará a derramarse la sangre.

