Creyendo en un destino
Si alguien es consciente de las circunstancias trascendentales que la vida genera, es un privilegiado, pues yo no logro comprender por qué mi vida reproduce tantos movimientos sentimentales en espacios tan breves de tiempo, pues cada día más dudas abordan mi ser. Realmente mi corazón está dañado, desde largo tiempo atrás, no me atrevo a afrontar un compañerismo sentimental, pues nunca sé que es lo que puedo realizar y el daño que llegaría a ocasionar...
Intento creer en un futuro mejor, más claro, pero las dudas me abruman el horizonte del destino; no me es fácil creer en algo de lo que no puedo convencerme. No sé que hacer, me siento cansado de caminar sin rumbo, pero quiero creer en un destino lleno de claridad, con un cielo despejado y un atardecer cálido.
Voy a poner un nuevo rumbo, pero sin caminar, sin dar marcha atrás; el rumbo del destino, el rumbo de creer... Creo en las nuevas oportunidades, en la esperanza, en el nuevo ser... Pero aún así, me es duro salir de la oscuridad en la que me encuentro atrapado desde que las dudas taparon la luna, esa luna que me llenava de vida, esa luna, que me enseñaba a amar...



